lunes, 10 de julio de 2017

Asimilamos el dolor, no dejamos de sentirlo

aquí pasábamos el tiempo para superarlo
Recuerdo como si fuera ayer el primer verano que pasamos sin mi hermana Marti y ya han pasado tres años. Recuerdo lo duro que resultaba pasar un día tras otro sin verla, tratar de asumir que ese año no habría viaje de vacaciones a su lado, lo duro que fue pasar los días sabiendo que ya no habría cañas con sus sonrisas.

Una tarde, al poco de morir, nos fuimos al parque con Custom, sentados bajo un árbol el resto de mis hermanas y yo, mientras el aún cachorro se divertía corriendo de un lado a otro ajeno a todo lo que estaba pasando y había pasado. El parque Alces siempre me proporciona paz, pero no puede llenar vacíos. 

Hoy, tres años más tarde, sigue siendo igualmente doloroso, solo ha cambiado que he asumido el dolor como algo con lo que hay que vivir, pero jamás te puedes acostumbrar a no tener contigo a quien tanto quisiste, a quien te convirtió en lo que eres, a quien dio todo por tí.

Yo, que era incapaz de imaginar un futuro sin ella, me veo ahora obligado a vivir el presente de esa manera, con su ausencia. Y ella, que tanto amaba la vida, se vio forzada a abandonarla justo cuando más  la estaba disfrutando. Siempre decimos eso de "que Dios te perdone" cuando alguien hace algo malo, a mi me gustaría saber quién debe perdonar ahora a Dios por tamaña injusticia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario