viernes, 16 de enero de 2015

Sonríe y se feliz, lo mereces

Si me permitís una recomendación, sed felices. No os obsesionéis con quienes os han hecho daño, con lo que os sale mal, con las desgracias de este mundo, no digo que lo olvidéis o que las ignoréis, pero no debemos permitir que esas cosas negativas dirijan nuestra vida.Hay que reconducirlas, guiarlas por unas vías adecuadas para que se conviertan en retos (siempre positivos) o en propósitos que hagan de vuestra vida algo que merezca la pena de verdad.

No confundáis Fe con doctrina, ni creencias con jerarquías, si creer en Dios os hace felices, creed en El, si el Islam os hace felices, convertíos, si el budismo saca lo mejor de vosotros, sed budistas, si el ateísmo o ser agnóstico os permite ser mejores, creed en el ser humano, pero siempre con el fin de ser felices, sed lo que queráis, pero con sanas intenciones y buscando solo vuestra plena felicidad y comunión con este mundo, no seáis fieles a ninguna Fe, religión o doctrina para perseguir infieles, censurar a quienes os contradigan o para desconfiar de quien no crea lo mismo que vosotros.

A quien os traicionó, os desilusionó u os dejó tirados, a los amigos que no estuvieron a vuestro lado, a los familiares que no se portaron como tales, a los vecinos que nunca os saludan, a todos ellos dejadlos a un lado de vuestra vida, sin odio, sin rencores, sin vendetas, porque ese solo es el camino hacia la infelicidad y la ansiedad. No penséis en lo que os hicieron, archivad la causa y seguir caminando hacia adelante, sonreid porque todo lo que nos pasa en la vida es una oportunidad para aprender y para ser mejores.

Pensad en el sol cuando sale, pensad en toda esa gente maravillosa que habéis conocido en vuestra vida y en la que os queda por conocer, pensad en los buenos momentos que habéis vivido en el trabajo, en el colegio, en la universidad, en los bares, en vuestro barrio o en cualquier otro lugar, pensad en las sonrisas que os sacaron quienes ya no están y dejad de obsesionaros con su marcha, aunque sea difícil a veces, evocar aquel libro, aquella canción o aquella película que os hizo sentir algo especial, recodad las carcajadas entre amigos, aquel juguete que os trajeron los reyes y que era justo el que queríais, aquel primer beso, aquel mejor amor de vuestra vida, y recodad que siempre os quedarán muchos más por vivir.

Si un día lo necesitas, permítete llorar, cinco o diez minutos, desahógate, y luego guarda esa tristeza en un cajón de tu mesita de noche y sonríe, porque no sabes lo que vas a encontrar a la vuelta de la esquina, y si te lo porpones, seguro que es algo increíblemente grande, porque la vida puede ser maravillosa.

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