lunes, 24 de julio de 2017

Regresé a Asturias, y te volví a echar de menos

Marti en Asturias, 2011
Hay sitios que guardas en tu memoria con especial cariño. En Asturias estuve en el año 2011 con mis hermanas, nos encantó, nos enamoramos de aquel lugar y de sus paisajes, de su comida, de su paz... Yo caí rendido a los encantos de esta tierra y me quise hacer asturiano de adopción enseguida. 

Luego he vuelto, pero es cierto que aquel primer contacto con el Principado fue muy especial y siempre recuerdo Asturias con mi hermana caminando por la playa de Gijón, saliendo del hotel La Ercina, recorriendo Cangas, paseando por Ribadella, paseando por verdes caminos o subiendo a Covadonga... No puedo dejar de pensar en aquella subida hasta los lagos de Covadonga, con Marti todo valiente sin cejar en su empeño de llegar hasta arriba, a pesar de que ya empezaba a cansarse con los esfuerzos físicos más de lo normal. Pero llegó hasta arriba y mientras yo grabab en video aquel viaje ella mirando a cámara, decía aquello de: "que subo y no me canso". Esa frase está ya grabada para siempre en mi cabeza. Del mercadillo de productos típicos de Cangas de Onís se trajo de todo lo necesario para hacer fabes, preguntó a los paisanos cómo hacerlas bien y nos las hizo más de una vez aquí en La Mancha, era así de "apañá". En fin, fue un viaje muy bonito y del que guardo preciosos recuerdos.

Volver allí ha sido bonito, porque me encanta y repito que quisiera ser asturiano, pero tuve que contener las lágrimas más de una vez para evitar derramas lágrimas al volver a lugares en los que estuve con ella, que descubrí con ella, sabiendo que ya nunca más volveré a estar allí en su compañía. Es duro, ya os lo he dicho muchas veces, vivir sin su sonrisa, sin sus consejos, sin sus abrazos, sin ella.

lunes, 10 de julio de 2017

Asimilamos el dolor, no dejamos de sentirlo

aquí pasábamos el tiempo para superarlo
Recuerdo como si fuera ayer el primer verano que pasamos sin mi hermana Marti y ya han pasado tres años. Recuerdo lo duro que resultaba pasar un día tras otro sin verla, tratar de asumir que ese año no habría viaje de vacaciones a su lado, lo duro que fue pasar los días sabiendo que ya no habría cañas con sus sonrisas.

Una tarde, al poco de morir, nos fuimos al parque con Custom, sentados bajo un árbol el resto de mis hermanas y yo, mientras el aún cachorro se divertía corriendo de un lado a otro ajeno a todo lo que estaba pasando y había pasado. El parque Alces siempre me proporciona paz, pero no puede llenar vacíos. 

Hoy, tres años más tarde, sigue siendo igualmente doloroso, solo ha cambiado que he asumido el dolor como algo con lo que hay que vivir, pero jamás te puedes acostumbrar a no tener contigo a quien tanto quisiste, a quien te convirtió en lo que eres, a quien dio todo por tí.

Yo, que era incapaz de imaginar un futuro sin ella, me veo ahora obligado a vivir el presente de esa manera, con su ausencia. Y ella, que tanto amaba la vida, se vio forzada a abandonarla justo cuando más  la estaba disfrutando. Siempre decimos eso de "que Dios te perdone" cuando alguien hace algo malo, a mi me gustaría saber quién debe perdonar ahora a Dios por tamaña injusticia.