| Marti en Asturias, 2011 |
Luego he vuelto, pero es cierto que aquel primer contacto con el Principado fue muy especial y siempre recuerdo Asturias con mi hermana caminando por la playa de Gijón, saliendo del hotel La Ercina, recorriendo Cangas, paseando por Ribadella, paseando por verdes caminos o subiendo a Covadonga... No puedo dejar de pensar en aquella subida hasta los lagos de Covadonga, con Marti todo valiente sin cejar en su empeño de llegar hasta arriba, a pesar de que ya empezaba a cansarse con los esfuerzos físicos más de lo normal. Pero llegó hasta arriba y mientras yo grabab en video aquel viaje ella mirando a cámara, decía aquello de: "que subo y no me canso". Esa frase está ya grabada para siempre en mi cabeza. Del mercadillo de productos típicos de Cangas de Onís se trajo de todo lo necesario para hacer fabes, preguntó a los paisanos cómo hacerlas bien y nos las hizo más de una vez aquí en La Mancha, era así de "apañá". En fin, fue un viaje muy bonito y del que guardo preciosos recuerdos.
Volver allí ha sido bonito, porque me encanta y repito que quisiera ser asturiano, pero tuve que contener las lágrimas más de una vez para evitar derramas lágrimas al volver a lugares en los que estuve con ella, que descubrí con ella, sabiendo que ya nunca más volveré a estar allí en su compañía. Es duro, ya os lo he dicho muchas veces, vivir sin su sonrisa, sin sus consejos, sin sus abrazos, sin ella.
