martes, 4 de diciembre de 2018

Todo sigue, más o menos, igual

Fotomatón: Marti y yo en los 80
Aunque haya pasado casi un año desde la última vez que escribí por aquí, pocas cosas han cambiado. Quiero decir que sigo echando de menos a mi hermana tanto como hace un año o dos, simplemente aprendes a vivir con la ausencia, con ese sentimiento de vacío, pero poco más cambia. Cada serie de tv que veías me recuerda a ella, cuando hablábamos del último capítulo o de sus personajes. Cada lugar al que fuimos juntos, cada actividad en la que participábamos los dos, cada fecha señalada...

No veo el momento de volvernos a encontrar, si es que eso es posible. Yo quiero pensar que si. Trato de no convertirlo en una meta, intento que la meta sea vivir el hoy, el ahora, compartir con quienes siguen a mi alrededor. Pero es difícil, mucho.

Ha habido noticias en los últimos días, no muy buenas, digamos, y me siento derrotado, ahora si la vida ha podido conmigo, me doy por vencido. Esas ganas de luchar que siempre he tenido, se han disipado, como lágrimas en la lluvia que dijo Dolph Lundgren en Blade Runner. En serio lo digo, se me fueron las ganas de reivindicar, de defender al débil, de luchar por nuestros-mis derechos; claudico en esa batalla de "lo justo".

Puedo decir que ninguna noche de fiesta me ha dado jamás tanta satisfacción como está dando la actividad física, el running, concretamente, que dicen ahora. Así que ahí me refugiaré, voy a seguir buscando esas satisfacciones, a cerrar la boca, a alejarme un poco de las redes sociales y a intentar dedicarte cada pequeño logro que alcance en ese mundo. Creo, después de todo lo sucedido en la última semana, que es lo único que me merece la pena.