| Marti y yo en Cangas de Onís, 2011 |
A veces parece que nada ha sucedido, que nada ha pasado en estos dos años y pico... Pero una foto, un recuerdo, un objeto son suficientes para traerme a la mente la dura realidad: que ya no estás.
Vivir sin ti no es como yo había querido vivir, te echo de menos cada día, cada hora, y sabiendo que ya nunca habrá vacaciones como aquellas, que ya nunca habrá visitas en la sobremesa, que ya nunca habrá confesiones ni momentos únicos, trato de irme a la cama cada noche con el amargo sentimiento de saber que amanecerá un nuevo día lleno de sorpresas, de ilusiones y de retos, pero que ya no podré compartirlos contigo.
Ver un pequeño objeto que te perteneción me trae a la mente mil y un recuerdos, tonterías que hubiera creído olvidadas pero que afloran con un pequeño estímulo. De repetne zapeando veo una serie que seguías y me quedo a verla, y me siento el mayor fan de esa serie aun cuando yo nunca la veía sino era porque en tu casa en una visita la estuvieras viendo. Y recuerdo a Temperace Brennam, la "Huesos" de Bones, y sus historias profesionales y amorosas con el agente Bud... Y ni siquiera me gustaba, pero eso era antes, porque ahora veo un capítulo y me siento como si estuvieras a mi lado viéndolo, o Puente Viejo, o Medium... en fin.
Paseo por la calle y al ver tu balcón te imagino ahí, como tantas veces te he visto, regando tus plantas o arreglando un macetero. Te veo como algún domingo por la mañana, con tu pijama rosa, rosa como todo en tu casa, quitando hojas secas de alguna maceta mientras me preguntas en picado dónde voy con esa sonrisa tuya que nada podrá borrar de mi mente.
Hoy Custom, no se cómo ni de dónde, ha aparecido con un juguete con forma de ratón amarillo en la boca. Era de Edu, tu gato, tu gatazo enorme y blanco. Un juguete que una vez sacaste para dárselo a Custom y que no veía desde ese día en tu casa y que hoy ha aparecido en otra casa y sin que sepa muy bien como. Y también con ese trozo de gamuza con tres cordones colgando han venido recuerdos a mi cabeza, recuerdos y lágrimas.
Fotos que surjen buscando otras cosas, fotos de Zaragoza, de Asturias, de La Manga, de Albarracín, de Málaga, de Nerja... Fotos de las muchas veces que has compartido viajes y vacaciones conmigo y de lo bien que lo hemos pasado viendo España juntos. Y solo lamento los sitios que nos quedaron por descubrir y que ya nunca podré ver como quisiera, contigo.
Vamos ya a por la treintena de meses sin tus abrazos ni tus sonrisas, siento que esta vida me debe algo por haberte arrebatado de mi lado. Pero las horas, los días, los meses, los años no perdonan y voy comprendiendo que esto no tiene solución ni posibilidad de revisión. Aunque podrán pasar siglos y seguiré teniendo muy claro que a pesar del tiempo, te quiero, siempre te querré, Marti.