jueves, 8 de diciembre de 2016

Albarracín, donde empezó mi camino


Marti y yo en el castillo de Albarracín, año 2009
Hace unos días alguien de mis contactos compartió un video de Albarracín en el que se veían sus calles sacadas de una película de caballeros y mendigos, esas calles que me traen bonitos recuerdos. Mi ralación con esa población turolense fue breve, pero será intensa y duradera mientras tenga mis facultades mentales en funcionamiento, porque aquel viaje fue trascendental para mi.  

Era la tercera semana de mayo de 2009, yo pasaba un mal momento, una de esas crisis existenciales, estaba a las puertas de una depresión, y cuando digo depresión quiero decir en toda regla, de esas de las que si entras cuesta salir lo indecible, aunque ya no existan motivos reales para seguir deprimido. Me acababa de comprar un coche, un bonito y flamante Volvo gris de 140 c.v. que había dejado a todo el mundo enamorado cuando lo enseñaba a familia y amigos. Entonces, uniendo las circunstancias decidí hacer un viaje para pensar y actuar en consecuencia, sin saber muy bien cual sería el resultado de todo aquello, porque en esos momentos tenía la sensación de que jamás me iba a salir nada bien hiciese lo que hiciese. Mi hermana Marti, que estaba siempre atenta a estas cosas, no quiso dejarme sólo, supongo que porque conociéndome como me conocía, llegaría a pensar que no era muy buena idea que hiciese en esas condiciones un viaje tan largo solo, así que se ofreció a acompañarme.

Aquel fue el punto de partida de una relación mucho más profunda con mi hermana a la que ya quería con toda mi alma. Aquel viaje a Albarracín siempre será algo mágico para mi y, cuando esté preparado, quiero volver y recordar a la persona más importante de mi vida. De ese viaje me quedo especialmente con el hecho de que todo nos salió bien, justo cuando pensaba que eso era imposible, y así llegamos a un hotel perfecto a un precio muy económico que nos puso una habitación más grande de lo que es mi actual casa, con dos enormes camas de matrimonio, un amplio wc y en un entorno precioso. Jamás olvidaré aquel restaurante de aires mediavales en el que cenamos solos, con la única compañía del personal del establecimiento, una impresionatemente sabrosa pierna de cordero yo y una exquisita parrillada de verduras mi hermana. En otro lugar tomamos, otro día, un postre típico de Albarracín, las almohabas, nombre peculiar pero quedó grabado en mi cabeza, como muchas otras cosas de aquel viaje. Para siempre quedará ya esa imagen de mi hermana subiendo a lo alto de la montaña en la que se ubica el pueblo, hasta el castillo, caminar por la larga de uno de los muros de este, algo realmente curioso, porque Marti era muy "miedosa" para esas cosas, pero no quiso perderse aquel paseo. La conversación con el propietario de un bar, situado en un lugar casi escondido, con el hablamos de la población extranjera que habitaba allí y también en La Mancha, del turismo, de las comidas... Y sin duda no olvidará mi padre el jamón de Teruel que trajimos como recuerdo de aquel lugar, que nos comimos entre toda la familia con gusto y saboreando el delicioso manjar de aquellas tierras.


Muy bonitas las imagenes que me traje en fotos, pero especialmente en la memoria, del paseo que dimos por lo alto de la sierra, asomándonos al borde de las montañas y observando aquel estupendo paisaje, con Marti sonriente y yo habiendo logrado olvidar las tonterías que me hicieron emprender aquella que iba a ser una huida y acabó siendo un encuentro conmigo mismo y con mi hermana, a la que hoy echo de menos más que nunca, a la que necesito tanto para hablar de lo que más me entristece hoy, que es precisamente su ausencia, paradoja insoportable esta de necesitarla para hablar con la única persona que me supo escuchar de lo que sufro cada día de mi vida desde aquel maldito final de junio de 2014. Solo ella supo entender mis códigos, solo ella supo detectar mis estados de ánimo, los malos y los buenos, solo ella supo calmar mi alma cuando más lo necesité y solo ella pudo cambiar mi rabia interna, sustituyéndola por esa paz y esa calma que me ha ido invadiendo poco a poco desde que me dijo por primera vez aquello de "se positivo, Pedro" y que hasta el día de hoy realmente me ha servido mucho más que cualquiera de las guerras que anteriormente traté de librar solo.

Si, trato de ser feliz, de vivir el hoy y disfrutar cada hora de las que paso en esta vida, solo o acompañado, y no fijarme mucho en lo que hice ayer, porque eso ya siempre será ayer y jamás lo podré cambiar. Pero realmente es muy difícil vivir con una sonrisa en la boca cuando la única persona en esta vida que ha sabido conducirme a esa felicidad ya no está aquí para abrazarla, para hablar con ella y compartir mis penas y las suyas, mis alegrías y las suyas. Y cada vez que pienso en lo que la quiero, en lo que me gustaría tenerla aquí para enseñarle lo que es mi vida dos años después de su marcha, las lágrimas inhundan mi cara, nublan mi vista hasta obligarme a cerrar los ojos y tratar de calmar mi alma que, si bien ya se liberó del odio y la ira otrora presentes de manera continua, ahora está gris porque quien le daba color ya no está para hacerlo.

martes, 8 de noviembre de 2016

Mil recuerdos me unen a ti

Marti y yo en Cangas de Onís, 2011
A veces parece que nada ha sucedido, que nada ha pasado en estos dos años y pico... Pero una foto, un recuerdo, un objeto son suficientes para traerme a la mente la dura realidad: que ya no estás.

Vivir sin ti no es como yo había querido vivir, te echo de menos cada día, cada hora, y sabiendo que ya nunca habrá vacaciones como aquellas, que ya nunca habrá visitas en la sobremesa, que ya nunca habrá confesiones ni momentos únicos, trato de irme a la cama cada noche con el amargo sentimiento de saber que amanecerá un nuevo día lleno de sorpresas, de ilusiones y de retos, pero que ya no podré compartirlos contigo.

Ver un pequeño objeto que te perteneción me trae a la mente mil y un recuerdos, tonterías que hubiera creído olvidadas pero que afloran con un pequeño estímulo. De repetne zapeando veo una serie que seguías y me quedo a verla, y me siento el mayor fan de esa serie aun cuando yo nunca la veía sino era porque en tu casa en una visita la estuvieras viendo. Y recuerdo a Temperace Brennam, la "Huesos" de Bones, y sus historias profesionales y amorosas con el agente Bud... Y ni siquiera me gustaba, pero eso era antes, porque ahora veo un capítulo y me siento como si estuvieras a mi lado viéndolo, o Puente Viejo, o Medium... en fin.

Paseo por la calle y al ver tu balcón te imagino ahí, como tantas veces te he visto, regando tus plantas o arreglando un macetero. Te veo como algún domingo por la mañana, con tu pijama rosa, rosa como todo en tu casa, quitando hojas secas de alguna maceta mientras me preguntas en picado dónde voy con esa sonrisa tuya que nada podrá borrar de mi mente.

Hoy Custom, no se cómo ni de dónde, ha aparecido con un juguete con forma de ratón amarillo en la boca. Era de Edu, tu gato, tu gatazo enorme y blanco. Un juguete que una vez sacaste para dárselo a Custom y que no veía desde ese día en tu casa y que hoy ha aparecido en otra casa y sin que sepa muy bien como. Y también con ese trozo de gamuza con tres cordones colgando han venido recuerdos a mi cabeza, recuerdos y lágrimas.

Fotos que surjen buscando otras cosas, fotos de Zaragoza, de Asturias, de La Manga, de Albarracín, de Málaga, de Nerja... Fotos de las muchas veces que has compartido viajes y vacaciones conmigo y de lo bien que lo hemos pasado viendo España juntos. Y solo lamento los sitios que nos quedaron por descubrir y que ya nunca podré ver como quisiera, contigo.

Vamos ya a por la treintena de meses sin tus abrazos ni tus sonrisas, siento que esta vida me debe algo por haberte arrebatado de mi lado. Pero las horas, los días, los meses, los años no perdonan y voy comprendiendo que esto no tiene solución ni posibilidad de revisión. Aunque podrán pasar siglos y seguiré teniendo muy claro que a pesar del tiempo, te quiero, siempre te querré, Marti.

jueves, 20 de octubre de 2016

Las nubes no impedirán que disfrutes de la playa

Nerja 2012 - Colocando la toalla bajo las nubes
A veces simplemente pasan cosas que te hacen ver el mundo de otra manera. No se si mejor o peor, de verdad que no sabría decirlo, simplemente distintas. Desde que Marti se fue las cosas se ven muy distintas, es cierto que mucho más tristes y con una tremenda ausencia que mantiene ese nudo en el estómago solo con rememorar su cara, su sonrisa y sus palabras. Pero también es cierto que su marcha me hizo replantearme las cosas de tal manera que empiezo a ser mucho más feliz con lo que tengo, con lo que día a día me encuentro en la vida, aun cuando no son cosas agradables o deseables.

Ella siempre me decía que tenía que ser positivo, que tenía que tratar de ver las cosas desde un punto de vista agradable y creer desde lo más profundo de mi corazón que toda iba a salir bien. Así traté de imaginarlo todo durante ese mes de 2014 en el que poco a poco se fue marchando. Y a punto estuve de perder toda esperanza pero, no se cómo, aquello me hizo cambiar mi modo de plantearme las cosas. Y de repente el mundo empezó a girar en armonía.

Recuerdo en agosto de 2012 unas vacaciones en Nerja, un día fuimos a la playa, el día no era muy bueno, caminamos durante una largo tramo hacía una playa que realmente no sabíamos si estaría allí. Pero fuimos, mis hermanas Marti, Rosa y yo. Llegamos cansados y la playa estaba casi desierta, con unos grises nubarrones que hubieran estropeado el día playero a cualquiera. Pero no nos importó, tendimos las toallas, tomamos el poco sol que había, incluso nos bañamos. Y a la vuelta unas cañas en un barecillo de barrio nos subió los colores y nos reímos como pocas veces lo he hecho. Fue un día redondo, casi perfecto (tal vez perfecto) y fuimos felices. A pesar de las nubes lo pasamos muy bien.

Esa es la vida, lo que tienes y quien te rodea, no lo que pudieras haber tenido, lo que desearías o lo que pensabas encontrar, sino lo que realmente tienes. Deberíamos dejar de pensar en lo felices que seríamos con los que nos gustaría que pasase y empezar a disfrutar con el "es lo que hay". Esos momentos los he vivido junto a ella, por eso mi Marti me enseño lo que es la felicidad, pero no me había dado cuenta hasta que dejé de tenerla conmigo. Por eso se que siempre estará conmigo, que me hizo ser quien soy, aunque tuve que dejarla partir para darme cuenta de ello. 

Para terminar solo os pediré un favor: no esperéis a perder a quien queréis para entender todo aquello que esa persona os está enseñando ahora mismo.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Ochocientos días

Parece que apenas ha pasado el tiempo y son ya 2 años, 2 meses, y 6 días los que llevamos sin ti. Parece que el tiempo no pasa, que todo sigue igual, tu coche aparcado en el  piso tal y como lo dejaste, tus cosas inamovibles... Pero son ya 800 días desde aquel maldito 24 de junio en el que las esperanzas se esfumaron como el humo en campo abierto. 

A veces creo que voy superándolo, que he aprendido a vivir sin verte, sin escucharte, pero de repente veo una foto tuya y como el primer día las lágrimas inundan mi rostro, es entonces cuando entiendo que esto no se cura, que es imposible aprender a vivir sin esa parte de mi que eras tu.

No se si algún día seré capaz de mirar una foto tuya aguantando el tipo, no se si será capaz de entrar en tu casa sin volver a derrumbarme, no se si algún día podré hablar de ti solamente sonriendo sin dejar que la tristeza me invada, tal vez cuando pasen mil ó dosmil días, no se, pero desde luego ochocientos no han sido suficientes. 

No dejo de pensar en lo que disfrutarías de muchas de las cosas que han pasado desde entonces y te has perdido, al menos físicamente, como los pequeños, David creciendo y cada día más sinvergüenza, con lo que lo quieres, o la llegada de Ángel. Me hubiera gustado verte disfrutar con todas las cosas nuevas y buenas que he vivido en este tiempo, me hubiese encantado compartir contigo tantas y tantas cosas que nos han sorprendido en estos dos años y pico, como los feliz que soy Custom a mi lado y lo listo que es el jodío. Supongo que desde algún lugar más allá de lo que somos capaces de comprender lo estás haciendo, pero claro, yo de eso no me entero, ni puedo verlo y palparlo, y es eso precisamente lo que necesito.

Tal vez algún día volvamos a compartir espacios o estados, o lo que quiera que sea lo que hay después de todo esto, quiero pensar que es así, pero la verdad es que te fuiste demasiado pronto, porque nunca dejaré de tener esa extraña sensacioón de que nos dejamos muchas cosas a medias tu y yo, y esas si que ya nunca podremos recuperarlas. Sea como sea, te quiero mucho, Marti.

jueves, 9 de junio de 2016

Celebraciones...

Parque arqueológico de Segóbriga, año 2009
Hoy deberíamos estar en tu casa toda la familia y amigos celebrando tu cumpleaños, tu habrías estado probablemente toda la tarde preparando cosas o quizás trabajando y las hubieras dejado preparadas el día anterior, esas bolitas de coco qué hacías, habrías comprado mil y un encurtidos distintos, sobre todo cebolletas que tanto te gustaban, tendrías cerveza, cerveza sin alcohol, Coca Cola, Coca Cola Light, naranja... Para todo el mundo, incluso para los que hoy en día ya ni siquiera se acuerdan de ti, porque te gustaba tener contenta a la gente.

Hace dos años tu estabas en la mayor de tus luchas y no quisimos recordarte qué día era, para que no hicieses cuentas del tiempo que llevabas allí. Hoy no se si debimos hacerlo, porque tal vez lo mejor hubiera sido decirte "felicidades" por última vez, darte un beso y celebrar contigo tu último cumpleaños en este mundo. No se si fue lo mejor o no, pero entonces ueríamos creer que saldrías por tu porpio pie de allí, que celebraríamos ese cimpleaños con retarso, que abriríamos esa botella de Gewürztraminer que nos esperaba en Aranjuez, tomar esas cañas en el barrio de La Latina o tomar café emplamando con unas cervezas más tarde en tu casa. Nos perdimos tu cumpleaños y no se si hicimos lo correcto auqnue supongo que eso ya no importa demasiado.

Hoy deberíamos estar celebrando tu cumpleaños, pero no puede ser, en lugar de eso yo estoy una planta más abajo, viendo la tele. Hoy no hemos celebrado nada en la familia, precisamente hoy, 9 de junio, el día que más celebrábamos, apenas hemos salido a la calle. Una auténtica pena.

Se te echa de menos, Marti, se te echa mucho de menos.

Feliz cumpleaños donde quiera que estés

miércoles, 25 de mayo de 2016

Tu Daewoo rojo

Se me hace polvo el alma cada vez que cojo tu coche. Con tu coche, con tus coches, aprendí a conducir, con ellos he disfrutado de la carretera y de viajes mucho antes de que yo fuera capaz de llegar a tener el mío propio, primero con aquel pequeño Ibiza, luego con tu Daewoo Lanos, ese coche rojo, al fin pudiste comprártelo rojo.

Recuerdo cuando decidiste cambiar de coche y buscar uno con dirección asistida, porque entonces aquello era un gran esfuerzo para ti cada vez que había que aparcar. Recuerdo como nos recorrimos los concesionarios y como mandamos a algún vendedor listillo a dar un paseo cuando pretendían darte cuatro duros por tu Ibiza nuevo, sin apenas kilómetros. Recuerdo la guerra que diste finalmente en el concesionario de Daewoo por mil "problemillas" (no había juego de herramientas, o cosas así) y jamás olvidaré la ilusión de tu coche, un coche al que al principio le cogiste un poco de manía, echabas de menos tu ibizilla y oías ruidos por todos lados en el nuevo coche rojo... Recuerdo todo aquello con una sonrisa en la boca, porque todo era producto de tu personalidad, inquieta y critica, pero siempre de buen corazón en cada paso que dabas en tu vida.

Ahí sigue el Lanos, con un rojo brillante como si fuera nuevo, con un motor que responde de maravilla, y no podía ser de otro modo tal y como lo cuidabas. Hay que estar encima de el porque la batería se agota de no usarlo, así que, como nadie mas quiere hacerlo, yo lo uso de vez en cuando, aunque últimamente se me había olvidado cogerlo. Por cierto, como chupa gasolina... je je je. Aún conserva la pegatina de Spiderman en el salpicadero, esa que puse cuando usaba el coche como si fuera mio y que tu me permitiste llevar siempre. También sigue ahí una bolsa con Pictolines de colores, a veces, te cojo uno, supongo que no te importara.

Se me parte el alma cada vez que subo a tu coche, no puedo evitar entristecerme y acordarme de todas las cosas que hacías y decías cuando conducías. De lo tikismikis que eras para su mantenimiento, de lo cuidadosa que eras con él (como con todo), de las veces que me habrás preguntado eso de "¿oyes ese ruido?" o de cuando me dijiste que el volante se había desgastado por el uso y compraste una funda que solo usaste una vez, porque no te gustaba su tacto. Recuerdo cada detalle.

Me gustaría que me dijeras qué quieres que hagamos con este Lanos rojo, impoluto salvo por ese pequño golpe delantero, y saber si merece la pena seguir echando dinero en un coche que realmente no necesitamos, pero que nos recuerda tanto a ti.

Solo espero que cada vez que lo conduzca tu me acompañes y me guíes.

Te quiero, cada día ma.

sábado, 16 de abril de 2016

Esta noche ha vuelto a ser dura

La Manga, 2007
Esta noche, Marti, te echo de menos de manera algo egoista. Hoy precisamente te hubiera necesitado, te hubiera requerido. Una de esas cosas de las que siempre hablaba contigo, si, ha vuelto a pasar, otra vez... Lo se, se que parece que tengo imán para ciertas cosas, pero ya sabes que soy así, que no lo busco pero lo encuentro. En fin, así debe ser como está escrito que ha de ser mi vida.

Recuerdo cuando subía a tu casa y hablabámos de mis cosas, de las tuyas. Recuerdo que no hacía falta ni siquiera decirte nada, que tu con solo mirarme ya sabías a qué había subido, a contarte una nueva película de esas mías. Y me consolaba hablar contigo como jamás me ha consolado nada más. Hay mucha gente ene ste mundo, mucha gente que me querrá, seguro que si, mucha gente que me apreciará y que me escuchará. No lo dudo. Pero tu eras lo que necesitaba y ahora, la verdad, me cuesta mucho no tenerte.

Decidí hace tiempo intentar ser positivo y cuando tu te marchaste lo intenté con más ganas, porque tu me animabas continuamente a hacerlo. Por ti lo hice, por ti miro con optimismo cada día al frente, y cuesta, joder que si cuesta, pero lo hago, salto los obstáculos, rodeo los problemas, corro más que la tragedia y consigo acabar cada día con una frase optimista, con una imagen feliz. Pero mira tu por donde, hoy ha resultado más difícil. Me iré a la cama forzando mi mente (y mi alma) para dormirme con pensamientos alegres, con optimismo, con ganas de despertarme feliz y con ansias de comerme el mundo. Pero esta vez me va a resultar difícil.

El 29 de mayo de 2014 a las dos de la tarde me contestaste por última vez en una conversación, desde entonces no he dejado de hablarte, pero me gustaría volver a escuchar tu voz.

Sea como sea gracias por seguir haciéndome sentir que estás ahí, conmigo. Mañana será otro día, supongo.